Medir es un buen método para conocer. En el trabajo diario de un electrónico, tanto si se está en un proceso de diseño, reparación, investigación… medir parámetros eléctricos es algo habitual para conocer el estado de un sistema. Pero medir, por fantástico (y caro) que sea el instrumento no nos da siempre la información correcta (o al menos no nos da siempre la información completa).

Recientemente me he enfrentado a la necesidad de resolver un problema que surgía durante la grabación de un micro-controlador montado en una tarjeta. No se conseguía grabar, y en cada nuevo intento aparecía un problema en un punto diferente: Unas veces ni comenzaba, otras comenzaba y se paraba en algún punto del proceso e incluso, si se era suficientemente paciente se grababa y verificaba, pero fallaba una segunda verificación.

Después de descartar motivos relacionados con el propio micro-controlador, el grabador o sus conexiones… el problema tenía que ser algo más sutil.

Al medir con un voltímetro la tensión de alimentación, esta era correcta: Los 3V que se obtenían del regulador. En la búsqueda del problema se empleó un osciloscopio para medir las señales de grabación y la tensión de alimentación… ¡Y el misterio quedó resuelto!

El fenómeno era el siguiente: Tras comenzar el proceso de grabación, la tensión sufría cambios (caídas importantes y pequeñas elevaciones) de unos pocos microsegundos. Esto hacía que el micro-controlador  funcionase de forma aleatoria e incluso se reiniciase impidiendo la grabación de forma correcta.

¿El motivo? Un condensador mal soldado (el único) a la salida del regulador de 3V provocaba que el consumo irregular del micro-controlador durante la grabación desestabilizase el regulador y tuviese este comportamiento. Al soldar correctamente el condensador, el regulador se estabilizó y la grabación no volvió a presentar problemas.

¿La moraleja? Confíe en el instrumento pero piense que una medida no garantiza todos los detalles del parámetro medido.